Sana tu alma
Te encuentras una vez más al final del ciclo. Tus rodillas están dobladas sobre el suelo áspero y las manos ensangrentadas caen a un costado mientras tu alma arremete golpes contra el cuerpo en busca de una salida. La orilla del precipicio te da la perspectiva de estar a punto de caer al abismo al ser empujado por todo lo que nunca esperaste, todo lo que nunca dijiste y lo que no quisiste ver. Está detrás de ti eso que alguna vez sentiste transmutándose en energía negativa, convirtiéndose en la sombra que rasga tu soledad, ahí está riéndose de tus ilusiones y sueños. Corre hacía ti abalanzándose como un jaguar con las garras dispuestas a matar, sólo tienes en frente al abismo, la decisión es tuya ¿Vas a dar media vuelta y luchar por lo que alguna vez quisiste o lo vas a olvidar todo lanzándote al abismo?. Si regresas una vez más a la guerra puedes tragarte tú orgullo y luchar por aquello que quisiste sabiendo que puedes o no ganar, en cambio si te lanzas al abismo podrás caer o abrir alas contra viento y demostrarle al mundo que tu puedes más que la bestia del pasado. En mi caso he decidido ensuciarme las manos una vez más peleando contra el jaguar y al final derrotada me he lanzado al abismo ya sin nada que perder, cuando creía estar a punto de impactar contra el suelo, cuando mi cuerpo se desvanecía entre ráfagas de viento mis alas se abrieron impulsando a mi cuerpo cual esplendorosa figura sobre el abismo y más haya de la montañas y las nubes se esparcía un aroma de libertad y amor, al fin era libre de todo lo que me hizo mal, era libre de mi misma aferrándome al pasado, a la nada.
Los primeros rayos de Sol cegaban a mis ojos cual espectro confuso y los aires provenientes de otras tierras seducían a mi olfato, era algo distinto a lo que alguna vez sentí en mi piel pero al tacto le gustaba sentirse querido por la flamante frescura de nuevas tierras. Ahí estaba yo una vez más cerrando un ciclo, lamiendo mis heridas con babita que lo cura todo como me enseño mamá, sanando mi alma con mi propias celulas. Aquí estoy de nuevo porque de olvido nadie se muere aun lanzándose al vacío.
La mente por instantes se olvida de su libertad y reclama visiones pasadas pero mi razón la arremete contra verdades, verdades que si bien son pizcas de Sal amarga te hacen abrir los ojos para contemplar que no debemos arrepentirnos de lo que ya caduco, en cambio hay que ser mejor día a día y aprender de los errores.
Si no sanas tú mismo tu corazón ¿Entonces quién más lo hará?, es mejor regenerarlo con carne propia, que nos cueste y que duela a que alguien le pegue pedazos de papel de otro corazón para que al final el tuyo quede más destrozado. Cúrate el alma con babita como te enseño mamá.
Los primeros rayos de Sol cegaban a mis ojos cual espectro confuso y los aires provenientes de otras tierras seducían a mi olfato, era algo distinto a lo que alguna vez sentí en mi piel pero al tacto le gustaba sentirse querido por la flamante frescura de nuevas tierras. Ahí estaba yo una vez más cerrando un ciclo, lamiendo mis heridas con babita que lo cura todo como me enseño mamá, sanando mi alma con mi propias celulas. Aquí estoy de nuevo porque de olvido nadie se muere aun lanzándose al vacío.La mente por instantes se olvida de su libertad y reclama visiones pasadas pero mi razón la arremete contra verdades, verdades que si bien son pizcas de Sal amarga te hacen abrir los ojos para contemplar que no debemos arrepentirnos de lo que ya caduco, en cambio hay que ser mejor día a día y aprender de los errores.
Si no sanas tú mismo tu corazón ¿Entonces quién más lo hará?, es mejor regenerarlo con carne propia, que nos cueste y que duela a que alguien le pegue pedazos de papel de otro corazón para que al final el tuyo quede más destrozado. Cúrate el alma con babita como te enseño mamá.
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