Jarabe rojo
Un días más en la vida, un día diferente a los demás lo cual lo hace igual a los anteriores. Como cada mañana mi cuerpo se ha despertado de las garras del inconsciente, sólo dormí una hora puesto que estuve estudiando para el examen de Física toda la madrugada y aun así no me salvé de despertar angustiada, a punto de llorar una vez más. Después de recurrir a la preparatoria y oler los demonios sociales tomé el camión a casa pero esta vez sería diferente. El cuerpo me dolía, el estomago estaba hecho trizas al igual que mi corazón, la cabeza me daba vueltas y sólo podía pensar que en ese instante iba a vomitar, no resistí y baje una parada antes reteniendo en mi boca cual putrefacto jarabe el líquido espeso, "uno, dos, tres pasos, ahora"... 7 veces vomité las desveladas, las palabras que no dije, el alimento que no probé, las lágrimas que no llore, mientras las personas en la parada de autobuses me veían como una representación del demonio: alta, delgada, pálida, vestida de negro y vomitando color sangre. <<Me desplomé>> caí al suelo llorando sin control, si en casa no puedo hacerlo, lo haré aquí, ¿Por qué no?, no conozco a nadie y ellos tampoco me importan, no se interesaran por mí. La personas sólo pasaban en sus autos mirándome desde las ventanillas "pobre niña", "¡Que asco!", "¿Qué hace ahí?", pero nadie ayudo. Pasaron aproximadamente 25 min en cuclillas en el suelo, con las manos en la cabeza y lágrimas escurriendo de mí hasta que alguien se acerco y me susurró: "La vida apenas comienza, levantate".
Comentarios
Publicar un comentario