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Visita al psiquiátrico

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Hace ya tiempo que voy al psicólogo, y hace ya más de un año que voy al psiquiatra. Los motivos los explicaré quizá en otra entrada. La razón, que ahora me lleva a escribir, es una de las cosas que pueden llegar a ocurrir sin que alguna vez se nos hayan cruzado por la cabeza o siquiera imagináramos fuesen posibles.  Una de mis habituales tardes en las que visito el Centro de Salud Mental, se convirtió en una ventana a otro tipo de mundo ubicado dentro de la realidad, ya que, así sean sólo las fantasías de alguien, lo cierto es que ocurren todos los días y con mayor frecuencia de lo que pensamos en ello. Eran alrededor de las 6pm, bajé del camión y crucé el puente para llegar al hospital, puente que más de una vez pensé en saltar durante mis visitas anteriores. Me registré de manera habitual y sonreí al encargado, lo segundo no era habitual, ese día estaba de buen humor y me sentía con esperanzas quizá porque hacía un día soleado y con poco viento, el amarillo del paisaje me gu...

¿Ellos o yo?, yo, y todos los "yo" al mismo tiempo

  Se pierde la razón, la realidad se convierte en solo una de tantas, pérdida entre otros mundos. El aire que se creía era mio resulto ser de todos y no puedo aceptar la existencia de otros mundos, asco me provoca el haber de alguien como yo, simplemente no lo concibo, tantas almas en el mundo ¿cuantas serán iguales?, pobres de ellas y de mí, no soportamos el hecho de ser como somos, quizás seamos virtuosas por ello y quizá entre tantas parecidas, exista una exactamente igual a mí (que miedo), se supone que las historias no se repiten pero puedo asegurar que las vivencias son similares, todos somos humanos y por consecuente abraxas está en nosotros; lo bueno y lo malo, nadie se salva, aquí todos somos pecadores, imperfectos, hacemos daño y nos dañan, me pregunto ¿para que existimos?, ¿aprender?, ¿trascender?, no, somos un error que debe de ser corregido, está en nosotros cambiar nuestra realidad, nuestro mundo entre tantos.  Si voy por la calle tengo la necesidad de correr mu...

Luz intermitente

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Siento cargas eléctricas correr tras mis venas poco a poco ascienden hasta mis ojos, una luz tenue e intermitente ilumina la habitación y en cada parpadeo ya no te  veo, ya no estás en mi ser y la noche me avisa que los fantasmas se fueron. Las canciones de funeral ahora me saben amargas, ya se esfumaron al igual que las lágrimas corrieron en ríos lejos de mi piel. Dijiste que la luz de mis pupilas fallecía cada día, divagaste por ahí mi agonía pero ahora bien, dilo de nuevo haber si es cierto que desvanezco por ti. Aquí vamos otra vez y ya no veo ni el horizonte ni las luces del ayer y dime si tú puedes ver frente a la nada. No me controla lo que creí ser. Cada día que pasa te desvaneces como sombra en la oscuridad y ya no te veo, me perdí en la mirada distante. Respiro hondo. Estoy harta de tu ausencia, de los fantasmas que huyen en la oscuridad y de los recuerdos riéndose de mí. Realmente no sé que pretenden, quizá no se han dado cuenta. Recostada en la cama donde alguna ...

La nada del todo

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" Aquí no pasa nada; mejor dicho, pasan tantas cosas juntas al mismo tiempo que es mejor decir que no pasa nada". Creas un mar donde sólo existen gotas, te lanzas al abismo de un poro cerrado, gritas en la habitación silenciosa, temes en oscuridad y de día sonríes, vez sol donde sólo hay un rayo y te ciegas donde la luz aún no se ha encendido, cantas temiendo que te escuchen y lloras al quebrarte, un día estás bien y otro no, ayer sí, hoy no y mañana ya no sé. Ayer eras joven y el mundo vivía de ti, hoy eres demasiado joven, inexperto, mañana viejo y amargo, y pasado mañana ya no existes. Eres una criatura hermosa cuando amanece, aún no tienes conciencia, apenas despiertas, de tarde eres una abominación de la naturaleza porque la luz perpetra cada cm de tu piel y de noche, de noche ya no duermes por pensar que piel habitaras mañana. Me preguntas por qué te odio, por qué me odias, por qué me odio.

Indagando en la esencia reflejada cual espejo roto

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Puedo (...) miento no puedo. Me carcome cual polilla a árbol enfermo, y taladra como grito en mis oídos la presencia enigmática, no sé  porque existo o donde estoy varada, no sé quien soy ni a donde me dirijo, realmente no sé nada acerca de mí. Me acerco al espejo, ¿Quién es?, se observan ojeras detalladas con líneas grises de oscuros matices que forman caminos hasta el lagrimal, unas cuantas lagañas tratan de sostenerse a las capas rojas enraizadas en el ojo sin embargo una mano desconocida ha subido y talla uno de los ojos haciendo que una demacrada lagaña caiga hasta el suelo. Ahí están unos pies, puedo ver sus venas inflamadas y pequeños fragmentos cual ventanas que forma en su andar la piel, traspaso el cristal y lo toco. Tiene la piel escamada y dos huesos salidos en cada pie. Me duele tocarlos y sentirlos enfermos, me duele porque el espejo dice que esa soy yo. Mírale está a punto de llorar. Subo las manos poco a poco entre unas piernas delgadas y pálidas, están rasposas, en...

Sana tu alma

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Te encuentras una vez más al final del ciclo. Tus rodillas están dobladas sobre el suelo áspero y las manos ensangrentadas caen a un costado mientras tu alma arremete golpes contra el cuerpo en busca de una salida. La orilla del precipicio te da la perspectiva de estar a punto de caer al abismo al ser empujado por todo lo que nunca esperaste, todo lo que nunca dijiste y lo que no quisiste ver. Está detrás de ti eso que alguna vez sentiste transmutándose en energía negativa, convirtiéndose en la sombra que rasga tu soledad, ahí está riéndose de tus ilusiones y sueños. Corre hacía ti abalanzándose como un jaguar con las garras dispuestas a matar, sólo tienes en frente al abismo, la decisión es tuya ¿Vas a dar media vuelta y luchar por lo que alguna vez quisiste o lo vas a olvidar todo lanzándote al abismo?. Si regresas una vez más a la guerra puedes tragarte tú orgullo y luchar por aquello que quisiste sabiendo que puedes o no ganar, en cambio si te lanzas al abismo podrás caer o abrir a...

Jarabe rojo

Un días más en la vida, un día diferente a los demás lo cual lo hace igual a los anteriores. Como cada mañana mi cuerpo se ha despertado de las garras del inconsciente, sólo dormí una hora puesto que estuve estudiando para el examen de Física toda la madrugada y aun así no me salvé de despertar angustiada, a punto de llorar una vez más. Después de recurrir a la preparatoria y oler los demonios sociales tomé el camión a casa pero esta vez sería diferente. El cuerpo me dolía, el estomago estaba hecho trizas al igual que mi corazón, la cabeza me daba vueltas y sólo podía pensar que en ese instante iba a vomitar, no resistí y baje una parada antes reteniendo en mi boca cual putrefacto jarabe el líquido espeso, "uno, dos, tres pasos, ahora"... 7 veces vomité las desveladas, las palabras que no dije, el alimento que no probé, las lágrimas que no llore, mientras las personas en la parada de autobuses me veían como una representación del demonio: alta, delgada, pálida, vestida de neg...